El coronavirus, la mutación sanitaria y social.
Solidaridad, SI, pero tambien hay competencia.
Hemos visto comprometido nuestro mundo y modo de vida, lo que probablemente sugiere el fin de una época, de un modo de comportamiento y cambio de determinados paradigmas, casi universales.
El contexto cambió y nuestras concepciones de organización tendrán que cambiar también para enfrentar con éxito los “nuevos tiempos”, se trata de la supervivencia de nuestras organizaciones, expandimos los hospitales ahora los tenemos que contraer sin cometer los mismos errores, ni crear vulnerabilidades.
El sistema sanitario fue diseñado para satisfacer las necesidades de una época futura, de la que no supimos definir sus características anticipadamente, por lo que realizamos un diseño sino alejado de la realidad, que no se acercaba a ella totalmente o resultara lo más cercano posible, con un patrón uniforme de planificación poco flexible, esa concepción semejante nos ha hecho tener resultados semejantes y no justamente satisfactorios en esta pandemia.
Nos esperan particularidades emergentes de los sistemas sanitarios y sus instituciones, no podemos cometer el error de pensar que la salud tiene un productor único (sistema sanitario), dejando fuera los otros componentes de la sociedad con un peso fundamental en la salud de las personas, a la hora de planificar.
No supimos diagnosticar adecuadamente que los problemas universales pueden tener un impacto local, de esta proporción y magnitud, el efecto alas de mariposa aplicado a nuestro sistema sanitario.
¿Cómo sabemos, cuánto nos alejamos en la planificación del sistema y las instituciones, de la realidad y los escenarios previsibles?
El déficit de recursos, la falta de eficacia y elementos intangibles como las emociones y la comunicación, el impacto en lo emocional que ha sido importante, pero también porque ha sido muy difícil el enfrentamiento a lo desconocido, al no tener control sobre el cambio, no esperado y obligatorio, para lo cual no estábamos preparados.
Ahora tendremos nuevos retos, por ejemplo, el de adaptarnos, reprogramar el modo de actuación, enfrentar con acierto los retos de la innovación tecnológica y gerencial, planificar anticipadamente, sin improvisar ni experimentar al respecto.
En esta época de coronavirus y globalización, la interconexión se acelera por las tecnológicas y la economía.
Se vislumbra un escenario mundial dinámico y competitivo, entre otras cosas por los recursos humanos, por el talento, donde los encuentros dejaran de depender y ser definidos por categorías como: lugar, espacio y tiempo.
Los encuentros se multiplicarán, si somos lo suficientemente inteligentes a la hora de programar los ajustes. Hay solidaridad SI, pero también hay competencia, el éxito no radicará en la experiencia, sino en cuanto hemos aprendido de ella.
Nuevamente volveremos a los conceptos básicos de la Reingeniería, el Empoderamiento y tendremos que aprender del mejor (Benchmarking).
Quedo claro que la gestión en salud tiene una alta presión social, los ejemplos son elocuentes en este periodo de crisis, cometer errores en gestionar una empresa, tiene como resultado la pérdida económica y de dinero, los errores en la gestión de la salud de las personas, provocan pérdida de vidas.
La época post coronavirus es difícil de definir con exactitud todavía, así como las trasformaciones fundamentales que se asociaran a este cambio obligatorio, no será fácil, el que piense lo contrario probablemente se equivoca, el cambio en lo social y lo individual no será ni fácil, ni rápido, en el caso del sistema sanitario va a depender y mucho de la inteligencia, capacidad de trabajo de los profesionales y gerentes, en lo social de la población, la economía, política, los políticos, sus intereses y apreciación, todas variables críticas en este fenómeno de este impacto social y económico sin precedentes.
Tendremos que aprender a mover nuestras fichas, en este particular juego de ajedrez.
Dr. MSc. Juan Carlos Laborí García

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