sábado, 8 de agosto de 2026

 👉Justificación de la Visión Holística del Sistema Sanitario.

https://saludpublicaygestion.blogspot.com/2026/08/justificacion-de-la-vision-holistica.html

Del libro “Modelo de Dirección Sanitaria 360o. Clave para una gestión integral y eficiente”✌

Miles de decisiones invisibles determinan si una persona, un paciente o su familia recibe atención oportuna, si un profesional puede ejercer con dignidad o si un sistema sanitario logra sostenerse frente a la creciente complejidad del mundo moderno.

La gestión sanitaria ya no es solo una disciplina administrativa, es el punto donde convergen la vida, la ciencia, la economía y el liderazgo. Este libro nace precisamente de esa tensión silenciosa entre recursos limitados y necesidades ilimitadas, entre la urgencia cotidiana y la obligación de construir organizaciones capaces de cuidar mejor, durante más tiempo y para más personas.

El escenario ha cambiado. Existen importantes desafíos en las poblaciones y en el entorno: el envejecimiento, la prevalencia de enfermedades crónicas y la desigualdad, lo que impone necesidad de adaptación con cierta urgencia. De lo contrario condenamos al sistema sanitario al colapso estructural, a perder el carácter universal y comprometemos el derecho a la salud de las personas en un corto período de tiempo. Esta afirmación, es tan impactante como real.

No se puede gestionar instituciones y personas en esta nueva realidad como se hacía hace décadas. Han cambiado las reglas y hay que cambiar, porque no hay mucho tiempo para ello. La dinámica lo impone: el cambio epidemiológico, las necesidades sociales y profesionales son constantes, y la gestión tiene que ser coherente con estos fenómenos.

El sistema no colapsará solamente por la virulencia de estos fenómenos, lo hará también por el déficit de gestión y la falta de adaptación, creará una brecha de acceso insalvable, provocará fuga de talento y crisis de formación.

El siglo pasado se caracterizó por la constante presencia de enfermedades agudas, en ese contexto se diseñó el sistema que conocemos hoy. Aunque tratamos reemergencia de esas enfermedades este es el siglo de las enfermedades crónicas, existen suficientes razones para rediseñar el modelo, porque entre otras cosas, generamos un gasto ineficiente. La eficiencia nunca puede evaluarse de forma aislada de la experiencia del paciente y necesidades del contexto.

Hay que cambiar radicalmente los modelos tradicionales, fragmentados y burocráticos. Es necesario tener una visión integral e interconectar todos los elementos del ecosistema sanitario, pacientes, profesionales, procesos y tecnologías. La mirada tiene que dirigirse a la inversión en tecnologías preventivas y acciones médicas personalizadas, para generar ahorro a mediano y largo plazo.

El sistema se ve superado, con ejercicio bajo presión, con acciones reactivas y un mar de burocracia, donde se pierde el componente humano. Por lo tanto, no es suficiente con realizar ajustes, hay que realizar cambios estructurales profundos y reforzar la atención primaria, para adaptarla a la realidad sociodemográfica actual.

Es importante destacar que, en paralelo con el aumento de los esfuerzos para abordar las amenazas emergentes que requieren mitigación a gran escala e investigación científica para comprender su posible impacto en las poblaciones humanas, la forma en que las personas se comunican, recibe y comprenden la información ha cambiado en los últimos 50 años. Internet y sus polémicas derivaciones, las redes sociales, se han convertido en elementos omnipresentes de la vida cotidiana a través de ordenadores domésticos, ordenadores de trabajo y dispositivos móviles, lo que puede dificultar la recepción de mensajes precisos1

La gestión tiene que orientarse más a las actuaciones de prevención y a la capacidad de actuar oportunamente sobre enfermedades que se pueden diagnosticarse precozmente mediante diseños de cribados (el cáncer, la diabetes, la hipertensión, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y otras). Sobre esto (para suerte de todos), se están pronunciando cada vez más las guías clínicas del último año (2025- 2026), lo que permite encontrar estas enfermedades en periodos subclínicos, aplicar un tratamiento precoz, evitar las complicaciones, la pérdida de calidad de vida que se produce en estos pacientes y reducir la mortalidad.

También permite ahorrar costes y disminuir gastos, elementos esenciales en la supervivencia del sistema.

Hacer compatible el sistema sanitario con las demandas crecientes de la población, con la mayor expectativa de vida, no exenta de problemas sanitarios, es uno de los desafíos que enfrentan los gestores. En este escenario hay que integrar operaciones clínicas, administrativas y de inventario. Porque lo que no está integrado en el gobierno clínico termina convirtiéndose en burocracia.

Para agravar los cambios demográficos, la planificación del personal en medicina geriátrica y de rehabilitación no han seguido el ritmo del crecimiento de la población de mayor edad, y existe una escasez de recursos médicos dirigidos a la población envejeciente. En muchos países en proceso de envejecimiento, la tendencia al alza en la incidencia de las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) y la presencia de multimorbilidad plantean desafíos especiales para el sector sanitario2

Esta situación plantea un reto importante incluso para los sistemas sanitarios mejor reconocidos y resolutivos. Una revisión sistemática sobre el sistema sanitario de Suecia plantea que la escasez es especialmente evidente para los especialistas médicos (como médicos generales, enfermeras especialistas, psicólogos y dentistas) y técnicos (como analistas biomédicos)3

Se cree que los principales atributos del déficit son el crecimiento subyacente de la población sueca, junto con una formación vocacional de tamaño insuficiente de enfermeras y médicos de Atención Primaria (AP). Estos factores han creado un ciclo de retroalimentación negativa caracterizado por entornos de trabajo estresantes, horarios de trabajo inconvenientes, competencia con el sector privado y una creciente demanda de análisis histopatológicos. La escasez de personal es particularmente grave en las zonas rurales donde los proveedores de atención médica tienen que depender de profesionales temporales para cumplir con sus responsabilidades3

Hay que evolucionar en este proceso de lo puramente técnico y biológico a centrado en las personas, no solo curar la enfermedad, sino hacerlo con calidez, dignidad y empatía. La humanización es un elemento esencial de la calidad percibida en los servicios sanitarios y de las actuaciones de sus profesionales. No puede ser un objetivo de futuro ni un lema tenemos que cambiar ya, reconocer la vulnerabilidad y la individualidad del sujeto, este cambio en el modo de actuar tiene que formar parte de la cultura de la organización, debemos adaptar nuestras instituciones y nuestras actuaciones a las características de los pacientes y no esperar que ellos se adapten a nuestras pautas organizacionales.

Unas de las más importantes palancas de cambio serán la necesidad de aceleración de diagnósticos, la digitalización integral, interoperabilidad y que los centros sean autosuficientes, en lo fundamental para evitar demoras innecesarias y dependencia de terceros. Son aspectos importantes, sobre todo para pacientes frágiles y con muchas comorbilidades, estos aspectos impactan positivamente en la organización, la continuidad asistencial, reducción de la espera, el mejor diagnóstico y oportuno tratamiento, por lo tanto, reduce la incertidumbre en los pacientes y familiares, mejorando también la satisfacción de los profesionales.

Para descongestionar los centros sanitarios, habrá que invertir en instituciones de agudo ambulatorias, lo que permitiría mantener, por ejemplo, a los pacientes con alteraciones de la salud mental, (lo cual se ha convertido en un importante problema de salud pública) y otros con enfermedades crónicas, tratados con la mejor calidad en su entorno natural.

Debemos comprender que no es suficiente el apego a los protocolos y cumplir con ello, hay que invertir en cambios estructurales, las poblaciones tienen inequidades socioeconómicas y muchas variables del contexto pueden influir en ellas.

Hay que lograr accesibilidad universal transversal eliminando barreras, mejorando el entorno físico, los productos digitales y los canales de comunicación.

La satisfacción de los usuarios y pacientes, es un indicador fiable de que el sistema sanitario está respondiendo a las necesidades asistenciales.

Envejecer es un logro del sistema, cuando se hace con calidad de vida. A la vez que es un reto, es una oportunidad para definir nuevas acciones que mejoren el sistema sanitario.

Por todas estas razones, es necesario integrar organizaciones y profesionales, teniendo como objetivo y centro la atención a las personas, la satisfacción de los usuarios externos e internos del sistema. Se tiene que automatizar la gestión estratégica, para evitar los costos innecesarios, mejorar la capacidad operativa, lograr solución a los problemas de ineficiencia organizacional y estructural y hacer sostenible el sistema.

Bibliografía

1. LeBlanc TT. Strengthening Social and Economic, Medical, and Public Health Systems Before Disasters Strike. Am J Public Health. 2021 May;111(5):842-843. doi: 10.2105/AJPH.2021.306247. PMID: 33826376; PMCID: PMC8034001.

2. Chen X, Giles J, Yao Y, Yip W, Meng Q, Berkman L, Chen H, Chen X, Feng J, Feng Z, Glinskaya E, Gong J, Hu P, Kan H, Lei X, Liu X, Steptoe A, Wang G, Wang H, Wang H, Wang X, Wang Y, Yang L, Zhang L, Zhang Q, Wu J, Wu Z, Strauss J, Smith J, Zhao Y. The path to healthy ageing in China: a Peking University-Lancet Commission. Lancet. 2022 Dec 3;400(10367):1967-2006. doi: 10.1016/S0140- 6736(22)01546-X. Epub 2022 Nov 21. PMID: 36423650; PMCID: PMC9801271.

3. Ludvigsson JF, Bergman D, Lundgren CI, Sundquist K, Geijerstam JA, Glenngård AH, Lindh M, Sundström J, Kaarme J, Yao J. The healthcare system in Sweden. Eur J Epidemiol. 2025 May;40(5):563-579. doi: 10.1007/s10654-025-01226-9. Epub 2025 May 19. PMID: 40383868; PMCID: PMC12170770.

Dr. Juan Carlos Laborí García

Lic. Roxana Lisbet Laborí Milanes